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Ojeras oscuras: ¿cuándo sirve el láser?

Ojeras oscuras: ¿cuándo sirve el láser?

Ojeras oscuras: ¿cuándo sirve el láser?

La sombra de las ojeras puede venir del pigmento, de vasos que se transparentan o del relieve. El láser solo apunta al pigmento: así distingues cada tipo.

Publicado

Actualizado

Dr. Wi Young-jin, director médico de la clínica Beautystone

Autor

Dr. Wi Young-jin, director de la clínica

Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl

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Escribir "láser para ojeras" en el buscador es un punto de partida razonable, pero se salta una pregunta previa: ¿de dónde viene la sombra que ves bajo tus ojos? El láser es un buen recurso cuando ese oscurecimiento viene del pigmento. Si viene de vasos que se transparentan o del relieve de la zona, el láser no tiene un objetivo claro.

Las ojeras se oscurecen por tres motivos que se mezclan en proporciones distintas en cada persona: pigmento acumulado en la piel, vasos que se ven a través de una piel fina y sombras creadas por los pliegues. Te explicamos aquí por qué el láser solo encaja con uno de esos tres tipos, tres comprobaciones que puedes hacer frente al espejo, qué enfoque corresponde a cada tipo y qué conviene revisar antes de fijar una fecha.

 

¿Por qué el láser solo sirve para un tipo de ojera?

Porque el láser trabaja sobre un objetivo concreto: el pigmento. La luz del láser la absorben dianas como la melanina; esa energía fragmenta ese color en partículas pequeñas y el organismo las va eliminando por sus vías habituales. Si lo que oscurece la zona no es pigmento, la energía no tiene dónde actuar. El límite no está en la potencia del equipo, sino en lo que hay que tratar.

Un mismo tono oscuro bajo los ojos puede tener orígenes diferentes, y cada uno pide intervenir en un lugar distinto. Por eso, cuando alguien llega a consulta preguntando qué equipo es mejor, lo primero es otra cosa: comprobar si la sombra viene del pigmento. Si se invierte ese orden, se pueden sumar sesiones sin que la imagen en el espejo cambie demasiado.

Visto así, el punto de partida no es la marca del láser, sino saber qué tipo de ojera hay que tratar antes de elegir la herramienta.

Láser dirigido al pigmento de las ojeras

 

 

Tres comprobaciones frente al espejo antes de la consulta

Antes de pedir cita ya puedes acotar bastante la dirección. Hazlo con buena luz natural y sin maquillaje:

  • Estirar: tensa con mucha suavidad la piel bajo el ojo hacia fuera. Si el color oscuro sigue ahí sobre la piel estirada, hay una parte de pigmento.

  • Presionar: aprieta un instante con la yema del dedo y suelta. Si el tono se aclara al presionar y vuelve al soltar, se parece más a vasos que se transparentan.

  • Cambiar la luz: si la ojera se suaviza con luz de frente y se marca con una luz que cae desde arriba, lo probable es que sea la sombra de un pliegue y no un color.

Estas pruebas no son un diagnóstico; solo orientan. Los tres signos pueden aparecer a la vez, y su peso puede parecer distinto según la estación o lo que hayas dormido. Aun así, llegar a la consulta sabiendo qué señal es más fuerte hace que la conversación empiece por tus ojeras y no por el nombre de un equipo.

Comprobaciones frente al espejo para identificar el tipo de ojera

 

 

Ojeras por pigmento: el terreno donde actúa el láser

Es el tipo en el que el color se queda aunque estires la piel. Detrás suele haber una mezcla de factores: exposición al sol, la costumbre de frotarse los ojos, antecedentes de dermatitis atópica o alergias que llevaron a rascarse la zona, o pigmento que quedó tras una inflamación. Además, ese color puede estar a distintas profundidades, desde capas superficiales hasta la dermis.

Aquí el láser sí encuentra su objetivo. Pero no es algo que se resuelva de una vez: el plan reparte la intensidad y el intervalo según la profundidad del pigmento y el tono de la piel. Los tratamientos sobre pigmento pueden provocar que, tras el estímulo, el color se oscurezca, así que a veces conviene avanzar con varias sesiones suaves en lugar de una fuerte.

*Hiperpigmentación posinflamatoria: oscurecimiento que aparece en la piel después de una irritación o una inflamación.

También hay que contar con que, si el estímulo que lo causó sigue presente, el color puede volver al mismo lugar. Por eso dejar de frotarse los ojos, protegerse del sol y controlar la dermatitis alrededor de los ojos van de la mano del tratamiento. Los resultados varían según la persona.

Ojeras por pigmento tratadas con láser en varias sesiones

 

 

¿Vasos que se transparentan o sombra del relieve?

Si al presionar el tono cambia y la ojera tiene un matiz azulado o rojizo, el peso está en los vasos. La piel bajo los ojos es de las más finas del cuerpo, y las venas que pasan por debajo se ven a través de ella. Si la ojera se marca más los días de cansancio, cuando has dormido poco o al día siguiente de haber llorado, este componente cuenta.

Aplicar aquí un láser para pigmento es apuntar al objetivo equivocado: se trata como color algo que no lo es, el efecto es pobre y el estímulo se queda. Para los vasos que se transparentan se piensa en equipos con longitudes de onda que absorben los vasos, o en enfoques que refuerzan el espesor y la calidad de la piel. Los hábitos pesan especialmente en este tipo: el sueño, la circulación alrededor de los ojos cuando hay rinitis o congestión nasal, la comida salada y la hinchazón cambian la intensidad del color de un día a otro. Ordenarlos antes de tratar permite ver cuánta sombra queda de verdad.

Si la ojera casi desaparece con luz frontal y se oscurece con luz desde arriba, no es color sino la sombra de un relieve. Cuando cambia la distribución de la grasa bajo el ojo o cede el soporte de la mejilla, se forma un surco en el límite, y ese surco proyecta sombra. En una sombra no hay nada que el láser pueda apuntar: por mucho que se aclare la piel, si el pliegue sigue, la ojera reaparece en cuanto cambia la luz. Este tipo corresponde a una consulta sobre volumen y contorno, es decir, sobre rellenar o redistribuir.

Por eso la pregunta "¿qué es mejor, relleno o láser?" no tiene una respuesta general. No compiten entre sí: cada uno corresponde a un tipo de ojera. Primero hay que saber de dónde viene tu sombra; solo después tiene sentido compararlos.

Ojeras vasculares y ojeras por sombra del relieve

 

 

Precauciones antes de tratar la zona de las ojeras

Saber qué tipo de ojera tienes no significa fijar fecha enseguida. La piel bajo los ojos es fina y está junto al ojo, así que, incluso con el mismo equipo, lo prudente es empezar con una intensidad más baja que en otras zonas. Cuánto tarda la recuperación depende de la intensidad, del área tratada y del estado previo de la piel; por eso no se puede fijar un número de días de antemano.

Lo que sí conviene revisar antes:

  • Si has tenido inflamación o dermatitis reciente alrededor de los ojos.

  • Si tomas algún medicamento o te has hecho otros tratamientos en la zona.

  • Si en el próximo mes tienes planes en los que no podrás evitar un sol intenso.

  • Cuándo piensas volver a actividades que elevan la temperatura del cuerpo y la circulación, como el ejercicio o la sauna.

El último punto se pasa por alto con más facilidad de lo que parece en los tratamientos de la zona de los ojos, porque el momento de retomar esas actividades cambia según la zona y la intensidad.

En la consulta, tres preguntas acortan mucho la conversación:

  • ¿De qué tipo es la sombra de mis ojeras y este tratamiento corresponde a ese tipo?

  • Si corresponde, ¿cómo se plantean la intensidad y el intervalo, y en cuántas etapas?

  • ¿Es buen momento, o conviene esperar por una dermatitis o por mis planes?

Si las tres respuestas apuntan a la misma causa, estás en el punto de avanzar. Si no coinciden, toca volver a separar los tipos.

Si piensas consultar mientras estás en Corea, conviene tener claro qué cabe en una visita. Pregunta si en esa visita se puede identificar qué tipo de ojera predomina y qué enfoque le corresponde; si resulta ser pigmento, el tratamiento se reparte en varias sesiones con intervalos que dependen de tu piel, y un mes con sol intenso por delante también influye en la fecha. Con esa información puedes elegir entre empezar ya o dejarlo para otra ocasión, y las dos opciones son razonables.

Precauciones antes de tratar la piel fina bajo los ojos

 

 

Conclusión

  • Tres orígenes posibles: pigmento, vasos que se transparentan o sombra del relieve.

  • El láser apunta al pigmento: en los otros dos tipos no tiene un objetivo claro.

  • El espejo orienta, no diagnostica: estirar, presionar y cambiar la luz ayudan a llegar con una idea.

  • Relleno y láser no compiten: cada uno corresponde a un tipo de ojera.

Como aquí la piel es delgada y está pegada al ojo, la intensidad se empieza baja y los tratamientos sobre pigmento pueden oscurecer el color si se fuerzan.

Si estás considerando tratar tus ojeras, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Antes de ir, haz las tres comprobaciones con luz natural y apunta cuál te dio la señal más clara.

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