Manchas pigmentarias, melasma y pecas están a distinta profundidad y no responden igual al láser. Qué se usa en cada caso y por qué el melasma pide más cuidado.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Al ver manchas marrones en la cara es fácil meterlas todas en el mismo saco. Pero las manchas pigmentarias, el melasma y las pecas no se forman a la misma profundidad ni por la misma causa, y con el mismo láser unas se aclaran y otras se irritan.
Qué láser conviene depende de en qué capa está el pigmento y de cómo se comporta. Una mancha marrón nítida en la parte superficial de la piel y un melasma difuso que llega a la dermis se tratan de forma distinta, y si se elige mal, el pigmento puede volver a oscurecerse. Por eso el primer paso es saber qué tipo de mancha tienes. Vamos a ver en qué se diferencian, por qué la profundidad cambia el láser, qué se usa con más frecuencia en cada caso, qué precauciones tomar y qué se puede resolver en una visita.
¿En qué se diferencian las manchas pigmentarias, el melasma y las pecas?
Las tres son melanina concentrada en un punto, pero cambian el lugar y la causa. Las manchas pigmentarias de borde nítido, entre ellas la queratosis seborreica, suelen asentarse en la parte superficial de la epidermis con un marrón bien definido; las pecas son puntitos pequeños y claros; el melasma aparece como un marrón claro de bordes difusos que se reparte entre la epidermis y la dermis.
*Melanina: pigmento que fabrica la propia piel y que determina su tono y el del cabello; cuando se acumula en un punto por el sol o por cambios hormonales, se ve como una mancha.
El melasma es el más delicado de los tres porque reacciona a la irritación. Un estudio que comparó el láser de picosegundos con el láser Q-switched Nd:YAG en melasma observó que el tipo de láser cambiaba tanto la eficacia como el riesgo de pigmentación posterior. Distinguir el tipo de mancha es, por tanto, el punto de partida de la elección.
A simple vista pueden parecerse mucho, sobre todo cuando en una misma cara conviven varias. Por eso conviene desconfiar de cualquier plan que trate todas las manchas igual sin haberlas diferenciado antes.

¿Por qué la profundidad del pigmento cambia el láser?
Porque cada longitud de onda llega a una profundidad distinta. El láser funciona con luz de una longitud de onda concreta que la melanina absorbe y que fragmenta el pigmento; según esa longitud de onda, la luz alcanza capas distintas, así que hay láseres que encajan con el pigmento superficial y otros con el de la dermis.
También cambia la forma de aplicarlo: hay métodos que rompen el pigmento con un estímulo fuerte de una vez y otros que lo tratan con baja intensidad en varias sesiones.
Con un pigmento sensible como el del melasma, querer eliminarlo en una sola pasada intensa puede provocar hiperpigmentación posinflamatoria, de modo que la mancha vuelve a oscurecerse. Por eso en el melasma se usa a menudo el toning de baja intensidad repartido en varias sesiones, mientras que las manchas nítidas suelen encajar con un método que rompe el pigmento de una vez.
*Hiperpigmentación posinflamatoria: color más oscuro que deja la piel después de haberse irritado.

¿Qué láser se usa con más frecuencia para cada tipo de mancha?
Esta es una orientación general. Incluso dentro del melasma cada caso es distinto, y la elección final se hace en consulta.
Mancha | Cómo se ve | Láser habitual |
Manchas pigmentarias (incluida la queratosis seborreica) | Marrón nítido en la capa superficial | Láser de pigmento de 532 nm |
Melasma | Marrón claro que llega a la dermis | Láser toning de baja fluencia (1064 nm) |
Pecas | Puntitos pequeños y claros | Pico toning |
Las manchas nítidas suelen ir con un láser que rompe el pigmento de una vez; el melasma, sensible, con un toning suave en varias sesiones. Si en una misma cara hay varios tipos mezclados, a veces se tratan por separado.
Si te han propuesto un único láser fuerte para todas tus manchas, pregunta cómo se ha tenido en cuenta el melasma, si lo hay: tratarlo con la misma intensidad que una mancha superficial puede oscurecerlo.

Precauciones antes de un láser de pigmento
Antes de tratar una mancha con láser, conviene tener presentes estos puntos:
Identificar el tipo de mancha primero: elegir mal puede volver a oscurecer el pigmento.
El melasma se trata en varias sesiones: intentar quitarlo de una vez es más arriesgado.
La protección solar decide el resultado: después del láser, la melanina vuelve a aumentar con el sol si no te proteges.
Rojez o costras pasajeras: pueden aparecer tras la sesión y en general se calman en unos días.
La protección solar merece un párrafo propio. Como la melanina responde al sol y vuelve a aumentar, descuidarla puede hacer que regrese el color que tanto costó aclarar. Si la rojez o las costras duran más de lo esperado, o la mancha se oscurece, coméntalo con quien te trató; y ante una rojez que crece día a día o fiebre, busca atención médica de inmediato.
Este contenido es informativo. Qué láser y cuántas sesiones corresponden a tu mancha lo determina el médico tras examinarte.

¿Qué se puede resolver en una visita y qué requiere tiempo?
Lo primero que debería resolverse en una consulta es qué tipo de mancha tienes. A simple vista se parecen, pero su profundidad y su comportamiento no, así que antes de hablar de un láser concreto conviene preguntar si se va a distinguir primero el tipo de mancha y cómo se ajustará la intensidad según lo que se aclare en cada sesión.
El melasma, en particular, no se aclara en una sesión: con un toning de baja intensidad, el cambio llega de forma gradual a lo largo de varias sesiones, y cuántas hacen falta, y con qué separación, lo marca el estado del pigmento. Los resultados varían según la persona.
Esa diferencia también ordena una visita a Corea. Una mancha nítida tratada con un láser que rompe el pigmento de una vez puede dejar rojez o costras durante unos días, mientras que el melasma se trabaja con toning en varias sesiones; en ambos casos, la protección solar continúa al volver a casa. Una vez sabes qué tipo de mancha tienes, puedes decidir si tiene sentido tratarla en este viaje o quedarte, por ahora, con el diagnóstico.

En resumen
Tres manchas distintas: manchas pigmentarias, melasma y pecas difieren en profundidad y comportamiento.
Láser habitual: 532 nm para manchas nítidas superficiales, pico toning para pecas y toning de baja fluencia para el melasma.
El melasma se irrita: mejor repartir en sesiones suaves que concentrar en una fuerte.
El sol: sin protección constante, el color vuelve.
Una mancha que se oscurece tras el láser o una rojez que no se calma necesitan revisión.
Qué láser te corresponde se deduce del tipo de mancha que tengas. Si estás pensando en tratar tus manchas con láser, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Señala en la consulta cuál de tus manchas te molesta más: así se empieza por el tipo que más te importa.













