El precio de Sofwave depende de cómo se reparten los disparos por zona, de la profundidad y de las sesiones. Qué preguntar antes de comparar presupuestos.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Pides presupuesto de Sofwave en dos clínicas y cada una te da una cifra de disparos distinta. Una habla de 300, otra de 600, y es fácil concluir que el número más alto equivale a un tratamiento mejor. Si además estás organizando un viaje a Corea, esa comparación pesa todavía más.
La respuesta corta: el número de disparos no es la unidad del precio. Es un valor de diseño para cubrir una superficie a una profundidad concreta. Los mismos 300 disparos repartidos en capa fina por toda la cara pueden quedarse cortos en todas las zonas, y concentrados donde hacen falta el cambio se percibe de otra manera. Por eso conviene preguntar menos por el total y más por cuántos van a cada zona y a qué profundidad.
A continuación te explicamos qué cuenta un disparo, por qué cada zona pide un número diferente, qué pasa cuando se suman disparos de más, cómo encaja la recuperación con tu viaje y qué preguntas te ayudan a comparar presupuestos.
¿Qué cuenta realmente un disparo de Sofwave?
Cuenta puntos de calor dentro de la piel, no la potencia de la energía. Esa idea cambia la forma de leer un presupuesto.
Los equipos de lifting por ultrasonido concentran la energía en un punto y crean, a una profundidad fija, una marca diminuta llamada punto de coagulación térmica. Cada vez que el aplicador se apoya sobre la piel deja un grupo de esos puntos, y ese grupo es lo que en consulta se llama un disparo (o shot). Al cicatrizar esas pequeñas marcas, la piel produce colágeno nuevo.
Sofwave trabaja con ultrasonido paralelo que lleva el calor a la dermis, a una profundidad de alrededor de 1,5 mm. Por eso se calcula en disparos, según la superficie que hay que cubrir.
Los estudios clínicos también cuentan por zona. En un estudio con ultrasonido paralelo de alta intensidad para tensar el rostro se registraron de 150 a 200 pulsos en total sobre ambas mejillas, repartidos en dos o tres pasadas. Esa cifra no es "el número correcto para toda la cara": describe una superficie concreta, las mejillas. Comparar el total de una clínica con el de otra, sin saber qué zonas incluye cada uno, dice muy poco.

¿Por qué cada zona de la cara pide un número distinto?
Porque el grosor de la piel y de la grasa cambia de una zona a otra, y con él cambia la profundidad que hay que alcanzar.
En la frente y alrededor de los ojos la piel es fina. En las mejillas y bajo la mandíbula es más gruesa, y las sienes y la zona sobre las cejas quedan en un punto intermedio. Si la capa objetivo es distinta, la profundidad también, y con ella el número de puntos necesario para cubrir la misma superficie.
Una revisión sistemática sobre lifting por ultrasonido lo resume así: las zonas más finas se trataron con un aplicador de poca profundidad, las cejas y las sienes combinando uno superficial y uno profundo, y las mejillas y la zona submentoniana con el más profundo, de 4,5 mm. Esa capa profunda es el SMAS, una membrana fibrosa fina que envuelve los músculos de la expresión; cuando se afloja, el contorno del rostro parece caer. El plan se construye sobre la anatomía, no sobre una cifra fija.
La superficie también cuenta. En otra revisión se describe un equipo nuevo aplicado en submentón y mejillas con 440 líneas, y a los dos meses se observó mejoría clínica en el 63,6 % de los pacientes. La cifra es alta porque la superficie es amplia, no porque mida el tamaño del efecto. Los resultados varían según la persona.
Zona | Cómo es el tejido | Capa objetivo | Cómo suele contarse |
Frente y contorno de ojos | Piel fina, hueso cercano | Dermis superficial | Superficie pequeña, menos disparos |
Sienes y zona sobre las cejas | Capas finas y profundas mezcladas | Superficial y profunda | Se reparte en dos profundidades |
Mejillas | Superficie amplia con capa de grasa | Capa fascial profunda | Suele llevar la mayor parte |
Mandíbula y submentón | Donde más se nota la flacidez | Capa fascial profunda | Se planifica junto con las mejillas |
Cuello | Piel fina y mucho movimiento | Sobre todo capas superficiales | Se calcula con prudencia, a la baja |

¿Más disparos significa un mejor resultado?
No necesariamente. La literatura no describe una relación en la que sumar disparos aumente el resultado en la misma proporción.
Una publicación explica que entregar energía en exceso eleva el riesgo de efectos adversos como una estimulación nerviosa transitoria o una atrofia de la grasa subcutánea. Ese riesgo pesa más en zonas delicadas, como el contorno de los ojos.
En personas con poca grasa en las mejillas, insistir en las capas profundas puede dejar la cara con un aspecto hundido. De ahí salen muchos comentarios del tipo "me hice un lifting y ahora se me ve la cara más cansada". Como el número de disparos sirve para cubrir superficie y profundidad, poner lo necesario en el sitio preciso importa más que subir el total.
El error contrario también existe. Si una superficie amplia se recorre con muy pocos puntos, puede haber estímulo sin un cambio claro. Lo más estable suele ser cubrir el mínimo que pide cada zona y bajar en las zonas de riesgo.
En Beautystone, en Hapjeong (Seúl), la consulta suele empezar por dividir la cara en zonas y dibujar dónde irá cada parte del total, antes de dar una cifra. Con el mismo número, un plan que concentra disparos en las mejillas y otro que los concentra en la mandíbula no dan el mismo resultado. Cuando la grasa de las mejillas es escasa, a veces se reduce el peso de la capa profunda y se trabaja más en la superficial.

Recuperación y resultados durante tu viaje a Corea
Después de la sesión puede quedar una sensación de hormigueo o un enrojecimiento leve durante uno o dos días, y en la mayoría de los casos baja en pocos días. Si aparece fiebre, el enrojecimiento se extiende o la molestia empeora en lugar de ceder, busca atención médica de inmediato.
El resultado sigue otro reloj. Depende del colágeno nuevo, que se forma poco a poco, y en general se va notando a lo largo de dos o tres meses. Para un viaje, eso tiene una consecuencia práctica: lo más probable es que el cambio lo veas ya en casa, no durante tu estancia en Seúl.
Por eso conviene decidir antes de viajar qué esperas de una sola visita:
Fotos y planes al aire libre: si tienes una sesión de fotos o un día largo de excursión, coméntalo en consulta para ordenar las fechas. La rojez leve de los primeros días podría coincidir con esos planes.
Una sesión o dos: un pequeño estudio clínico con 15 personas de 40 a 69 años trató cejas, submentón y cuello en dos sesiones y siguió la evolución a los 3 y 6 meses. Si tu plan incluye una segunda sesión, pregunta cuándo sería y si encaja con tu estancia o exige otro viaje.
Contacto a la vuelta: pregunta por qué vía puedes comunicarte con la clínica cuando ya estés en tu país y qué señales justificarían que te vea un médico allí.
Cada piel es distinta. Ni los días de rojez ni el ritmo del resultado se pueden fijar de antemano, así que el calendario se ajusta en consulta.

¿Qué preguntar para comparar presupuestos?
Pregunta por el reparto, no solo por el total. Con estas cinco preguntas, dos presupuestos de Sofwave se vuelven comparables:
Reparto por zona: cuántos disparos van a las mejillas, cuántos a la mandíbula y cuántos al cuello, más allá de la cifra total.
Profundidad: si se trabaja sobre todo en capas superficiales o profundas, y por qué en tu caso.
Tu capa de grasa: pide que te digan si tus mejillas tienen poca grasa, porque eso cambia el plan.
Manejo de la molestia: si se usa crema anestésica u otra forma de control del dolor, y si está incluida en el presupuesto.
Número de sesiones: si el precio corresponde a una sesión o a varias, y cuándo sería la siguiente.
En un viaje, la última pregunta es la que más cambia la cuenta. Un presupuesto de una sola sesión y otro pensado en dos no se comparan por su total, porque el segundo puede suponer volver a Corea o alargar tu estancia. El precio depende de las zonas, los disparos y las sesiones, así que lo útil es comparar la composición antes que la cifra.
Antes de la cita ayuda tener preparado lo básico: qué zona te preocupa, fotos recientes donde se vea bien, los tratamientos de lifting que ya te hiciste y cuándo, y las fechas de tu viaje. Con eso, el médico puede proponerte un plan que tenga en cuenta tu cara y tu calendario.

En resumen
Un disparo mide puntos, no potencia: es un valor para cubrir superficie y profundidad, no la unidad del precio.
Cada zona pide su número: piel fina en frente y ojos, capas profundas en mejillas y mandíbula, prudencia en el cuello.
Más no es mejor por sí solo: el exceso de energía eleva riesgos como la atrofia de grasa, y quedarse corto deja un cambio poco claro.
En un viaje, pregunta por las sesiones: el resultado suele notarse en dos o tres meses, y una segunda sesión cambia tu plan.
Como cualquier tratamiento médico, tiene riesgos, y los resultados varían según la persona.
La decisión depende de tu piel, tus objetivos y tu presupuesto. Si estás considerando Sofwave, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Lleva a la cita el reparto por zonas de los presupuestos que ya tengas y las fechas de tu viaje, y pide que te expliquen el tuyo zona por zona.













