El precio de Ultherapy y Thermage no lo marcan los disparos, sino las puntas y cartuchos que se abren. Te contamos qué cuatro líneas revisar antes de comparar.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Si has pedido dos presupuestos de Ultherapy y Thermage, has alineado los disparos y los importes no coinciden, no eres la única persona que se detiene en esa casilla. Es una de las dudas más frecuentes cuando alguien compara clínicas antes de viajar a Corea.
La respuesta corta: el precio de esta combinación no es un valor único. Ultherapy y Thermage son dos equipos distintos, cada uno consume su propio material de un solo uso, y el importe se construye contando esas unidades. Los 300 disparos, en la mayoría de los presupuestos, no salen de un diseño de tratamiento: son la capacidad de la punta de Thermage que la clínica ha decidido abrir.
En este artículo te explicamos por qué un presupuesto de esta combinación no cabe en una sola línea, qué hace la punta para que su precio no baje con menos disparos, por qué el contorno de ojos y el cuello suman material aparte, cómo anotamos nosotros las unidades antes que el importe y qué cuatro líneas conviene pedir por escrito antes de reservar un viaje.
¿Por qué el presupuesto no cabe en una sola línea?
Porque son dos tratamientos con dos materiales y dos unidades de cobro, aunque en Corea se vendan bajo un solo nombre.
Ultherapy trabaja con ultrasonido focalizado: concentra la energía en un punto y genera calor solo a la profundidad programada, hasta la capa de fascia que sostiene el rostro. Thermage hace lo contrario: es radiofrecuencia monopolar, envía la corriente desde un electrodo hacia una placa de retorno y calienta la dermis de forma amplia y relativamente uniforme, según describen los estudios publicados. Como las capas que buscan no se superponen, surgió la idea de hacerlos en la misma visita, y esa combinación se conoce en Corea como "Ulthermage".
El nombre es uno, pero el equipo, el material desechable y la unidad de cobro siguen siendo dos. Por eso un presupuesto serio tiene, como mínimo, una línea para la punta de Thermage y otra para los cartuchos de Ultherapy.
Además, en Corea estos tratamientos no los cubre el seguro público: cada clínica fija su tarifa y debe informarla por concepto. Eso explica que el mismo nombre tenga precios distintos en cada sitio, y también por qué comparar solo el total lleva a conclusiones equivocadas.
Hay un matiz más que suele sorprender. Aunque pidas "toda la cara", la respuesta cambia según la capa que más lo necesita. Si la sombra de la mejilla viene de un hundimiento, añadir calor tensor no la quita; si lo que ha cedido es la fascia, calentar solo la dermis se queda corto. La combinación no es "hacerse los dos", sino decidir qué capa urge más y repartir las unidades en consecuencia.

Qué hace la punta: calor, seguridad y 300 disparos
La punta de Thermage es la pieza que produce y controla el calor, y se abre nueva para cada sesión. Ahí empieza la contabilidad.
Para que el colágeno se contraiga, la temperatura bajo la piel tiene que subir hasta unos 65 a 68 grados, mientras la superficie se mantiene entre 38 y 42 grados. Ese doble control, calor abajo y frío arriba, lo hace la punta. Por dentro lleva una membrana fina que reparte el calor de forma homogénea; si esa membrana se rompe, la energía se concentra en un punto y puede causar una quemadura. Por eso el protocolo indica revisar su estado antes de empezar y volver a comprobarlo cada 50 disparos.
Ese es el motivo por el que la punta no se reutiliza: es un consumible de un solo uso que se compra por unidad y se desecha por unidad. Y de ahí sale la cifra que ves en el presupuesto. En la mayoría de los casos, 300 disparos no es el resultado de un cálculo sobre tu rostro, sino la capacidad de la punta que esa clínica ha decidido abrir. Primero se elige qué punta se abre; los disparos vienen después.
Las consecuencias prácticas son dos:
Reducir disparos no reduce la punta: si haces la mitad de los disparos, el precio de la punta suele quedarse igual, porque la unidad ya está abierta.
Superar la capacidad abre otra punta: si el diseño pide más disparos de los que caben, se abre una segunda unidad y aparece una línea nueva en el presupuesto.
En Beautystone, en Hapjeong (Seúl), lo primero que anotamos cuando alguien nos pide un presupuesto de esta combinación no es el importe, sino cuántas puntas y cuántos cartuchos entran en él. Más adelante te contamos por qué.
Un apunte de seguridad, porque el calor es real aunque esté controlado: las molestias durante la sesión y la hinchazón posterior varían mucho de una persona a otra y se hablan antes de empezar. Si después de la sesión aparece una zona con ampolla, un dolor que aumenta o un enrojecimiento que se extiende, busca atención médica de inmediato.

¿Por qué el contorno de ojos y el cuello suman otra punta?
Porque el contorno de ojos no se trata con la punta facial, y el cuello ocupa más superficie de la que una punta cubre.
La piel del párpado es fina y el globo ocular está justo detrás, así que se usa una punta específica, más pequeña. Lo lógico sería pensar que, al ser más pequeña, cuesta menos. En la práctica ocurre lo contrario: cuando el electrodo se reduce, la corriente tiende a concentrarse cerca de la superficie y calienta de forma superficial y precisa; para obtener además efecto tensor, la profundidad tiene que diseñarse aparte, según se ha descrito en la literatura.
Por eso el precio del contorno de ojos no es un "extra" que se añade al importe facial: es una unidad más de material que se cuenta por separado. El cuello y la papada, por su extensión, siguen la misma lógica y requieren más material.
Aquí conviene separar dos situaciones que se parecen en el espejo y se resuelven distinto. Si la sombra bajo el ojo viene de un hundimiento, la prioridad no es abrir más puntas oculares, sino valorar antes una opción que aporte volumen; si lo que se ve es piel del párpado descolgada, la punta específica tiene sentido. Lo primero que revisa el Dr. Wi Young-jin en esa zona es justamente eso: si la sombra viene de un hundimiento o de un descolgamiento.
Si viajas para hacerte el tratamiento, este punto importa por una razón concreta: el contorno de ojos y el cuello son líneas que a veces no figuran en un primer presupuesto y se suman después. Pedir por escrito si están incluidas evita que el importe cambie cuando ya estás en Seúl y no hay margen para replantear el viaje.

Qué anotamos primero en Beautystone: unidades, no importes
Antes de decir un total, anotamos en la ficha de consulta cuántas puntas y cuántos cartuchos entran en ese importe.
La razón es práctica. Cuando las unidades están escritas, la siguiente decisión se calcula en el momento: si en otra sesión quieres quitar el contorno de ojos o añadir el cuello, se ve cuánto se mueve el importe sin volver a empezar. Y si alguien compara nuestro presupuesto con otro, puede hacerlo unidad por unidad, que es la única comparación que tiene sentido con material de un solo uso.
Ese orden también responde a una pregunta habitual en consulta: "¿Los dos a la vez o solo uno?". Antes de contar unidades, se decide qué capa urge más, la fascia o la dermis, y solo después se reparten puntas y cartuchos. Las molestias y la hinchazón, que dependen de cada persona, se comentan en ese mismo momento, antes de la sesión, no después.
Para quien planifica desde otro país, este es el dato que conviene tener claro: un presupuesto por unidades se puede leer y comparar desde casa; un total cerrado, no. Los resultados varían según la persona, y el número de sesiones que acabes necesitando también, pero la estructura del presupuesto debería ser transparente desde la primera conversación.

Cuatro líneas para comparar presupuestos antes de viajar
Tapa un momento la columna del importe y mira la columna del material. Si estas cuatro líneas están rellenas, el precio se explica solo; si alguna está vacía, ahí es donde se ha recortado.
Línea de material | Cómo entra en el precio | Pregunta para la consulta |
Punta de Thermage | Se cobra por unidad original | ¿La punta es original y cuántas se abren? |
Disparos por punta | Al superar esa cifra se abre otra | ¿De cuántos disparos es esta punta? |
Cartuchos de Ultherapy | Cada profundidad es un cartucho distinto | ¿Cuántos cartuchos y a qué profundidades? |
Punta para contorno de ojos | No se sustituye por la facial | ¿El contorno de ojos suma una unidad aparte? |
La segunda línea es la que más veces aparece vacía. Sin saber de cuántos disparos es la punta, no puedes saber si 300 disparos se hacen con una unidad o con dos, y entonces los dos presupuestos que tienes delante no están en la misma escala. Antes de desconfiar de un importe, rellena estas cuatro líneas.
Si vas a comparar un presupuesto de tu país con uno de Corea, o dos clínicas de Seúl entre sí, conviene hacerlo con estas mismas preguntas y por escrito, antes de reservar vuelos. Además de las cuatro líneas, hay tres cosas que vale la pena dejar aclaradas mientras todavía puedes ajustar el itinerario:
Qué incluye el importe: si Ultherapy y Thermage se hacen en la misma visita y si el contorno de ojos o el cuello están dentro o se cuentan aparte.
Si hace falta volver: pregunta si el plan que te proponen se completa en una visita o contempla una revisión o una segunda sesión, y decide con esa respuesta si encaja en tus fechas.
Qué información enviar: fotos del rostro de frente y de perfil con luz natural, tratamientos previos en la zona y las fechas exactas de tu estancia, para que el reparto de unidades se proponga con datos reales.
Dos preguntas bastan para leer la mitad de un presupuesto: "¿de cuántos disparos es esta punta?" y "¿el contorno de ojos suma una unidad aparte?". Si todavía no está decidido qué capa urge más, en Beautystone ese orden se aclara antes de anotar una sola unidad. Tu situación concreta se confirma en consulta, con tu rostro delante.

En resumen
Dos equipos, dos materiales: Ultherapy y Thermage se cobran por unidades de un solo uso, aunque el nombre sea uno.
300 disparos suele ser una punta: es la capacidad de la punta abierta, no un diseño; menos disparos no significa menos punta.
Ojos y cuello suman material: la punta ocular no se sustituye por la facial y se cuenta aparte.
Compara unidades, no totales: cuatro líneas rellenas explican el precio; una vacía explica la diferencia.
Como cualquier tratamiento con calor, tiene molestias e hinchazón que varían según la persona, y los resultados también varían: la capa que más lo necesita y el reparto de unidades cambian de un rostro a otro.
La decisión depende de tu piel, de tus objetivos y de tu presupuesto. Si estás considerando Ultherapy y Thermage durante tu viaje, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Antes de escribir a cualquier clínica, prepara tus fechas de viaje, las fotos de la zona y la lista de cuatro líneas: con ella, cualquier presupuesto se lee de una sola vez.













