Las líneas del entrecejo que quedan con la cara relajada se juzgan tras dos o tres sesiones. Qué muestra un estudio con 225 personas y cómo comparar fotos.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Para saber cuánto ha mejorado una arruga de expresión con Botox, hay que mirar por separado la cara frunciendo y la cara relajada. Las líneas que solo aparecen al fruncir cambian desde la primera sesión. Las líneas finas que siguen ahí con la cara relajada se juzgan mejor después de dos o tres sesiones seguidas.
Unas semanas después de la primera aplicación, a veces aparece esta escena frente al espejo: al intentar fruncir, el entrecejo apenas se junta, pero con la cara relajada sigue viéndose una línea vertical fina. Esa mezcla tiene explicación. Una revisión de estudios sobre Botox en el entrecejo describe que la mejoría fue más clara con el ceño fruncido y que las líneas en reposo fueron mejorando a lo largo de tres sesiones separadas por 4 meses. Con un solo vistazo tras la primera, es pronto para hablar de fracaso.
En este artículo te explicamos por qué hay dos tipos de línea, qué mirar a las dos semanas, qué pasa en la segunda y la tercera sesión, cuándo conviene buscar otras causas y cómo planear las siguientes citas.
¿Por qué la línea al fruncir y la línea en reposo responden distinto?
Porque a la primera la sostiene el músculo y a la segunda, la piel. La línea que aparece al fruncir se forma solo cuando el músculo pliega la piel, así que en cuanto el músculo descansa, disminuye. La que queda con la cara relajada es la marca de un pliegue repetido durante mucho tiempo, y puede seguir ahí un tiempo aunque el músculo ya no se mueva.
Los autores de un estudio con sesiones repetidas proponen una explicación. Al debilitarse el músculo, se reduce la fuerza que doblaba la piel una y otra vez, y las fibras elásticas de esa zona se recuperan poco a poco, de modo que la línea se va atenuando. Por eso esperaban que el cambio se viera mejor tras varias sesiones que tras una sola. Conviene recordar que es una hipótesis para explicar los resultados, no un mecanismo demostrado.
La consecuencia práctica es que, si se juzgan las dos líneas con una sola nota, las conclusiones se cruzan. Quien se preocupaba sobre todo por la línea al fruncir sale contento de la primera sesión, y quien se fijaba en la línea en reposo puede pensar con el mismo resultado que no le hizo efecto. Lo primero es dividir la evaluación en dos columnas.

¿Qué mirar en el espejo a las dos semanas?
A las dos semanas de la primera sesión, mira primero la cara frunciendo. Según una revisión sobre dosis de Botox en el entrecejo, el efecto empieza a notarse a los pocos días. En ese momento, valora cuánto ha cambiado el ceño fruncido y, de la línea fina en reposo, anota solo si se ha suavizado algo. La conclusión sobre esa línea queda para después de la siguiente sesión.
Momento | Línea al fruncir | Línea en reposo |
Primeros días | El efecto empieza a aparecer | Es pronto para juzgar |
Dos semanas | Primera valoración del cambio | Anotar solo si se suavizó |
3 a 4 meses | El efecto se atenúa y la línea vuelve | Comparar con la foto previa a la siguiente sesión |
La fecha de la siguiente sesión se marca cuando vuelve la línea. La Academia Americana de Dermatología indica que el efecto dura unos 3 o 4 meses, a veces más, y que se puede repetir cuando las líneas regresan. El día en que el entrecejo vuelve a juntarse al fruncir y la línea empieza a verse es la señal que conviene apuntar.

¿Cambia la línea en reposo en la segunda o la tercera sesión?
En una parte de los casos, sí. Algunas líneas que no desaparecieron tras la primera sesión lo hicieron en la segunda o en la tercera, como muestra este estudio.
Un estudio analizó a 225 personas que recibieron 20 unidades en el entrecejo tres veces, con 4 meses entre sesiones. Entre quienes tenían línea con la cara relajada, en el 76 % desapareció en la primera sesión, y en el 45 % desapareció en las tres. Entre quienes la conservaban tras la primera, entre el 25 % y el 52 %, según lo profunda que fuera al principio, la vieron desaparecer en la segunda o la tercera.
Para trasladar estas cifras a tu cara hay que tener en cuenta las condiciones. Las participantes eran en su mayoría mujeres blancas de 35 a 54 años, y se usó un solo producto con una dosis fija. Además, se consideró que la línea había desaparecido si en alguna visita de la sesión obtenía la puntuación 0, así que el estudio no dice en qué semana se atenúa. Los resultados varían según la persona.

Precauciones si la línea sigue igual tras tres sesiones
Si después de la tercera sesión la línea en reposo sigue marcada, es momento de valorar otras causas además del músculo. La web neozelandesa de información dermatológica DermNet explica que las arrugas también se forman por piel flácida o por pérdida de tejido blando, y que el Botox es eficaz en las arrugas causadas por el movimiento muscular. La parte que no depende del músculo difícilmente cambiará con más Botox.
La valoración se hace con dos fotos: la de la cara relajada antes de la primera sesión y la de la cara relajada tras la tercera. Ponlas una al lado de la otra y compara la longitud y la profundidad de la línea. Si se acortó o se hizo menos profunda, tiene sentido seguir por el mismo camino. Si apenas cambió, hay que mirar causas fuera del músculo, como pérdida de volumen o piel más laxa.
Hay una situación en la que no se espera a la siguiente sesión: si después de la aplicación el párpado baja y te tapa la visión, o la ceja cae y pesa, contacta con un médico de inmediato. La Academia Americana de Dermatología señala que, en raras ocasiones, el debilitamiento de músculos vecinos puede hacer caer la ceja o el párpado de forma temporal.

¿Cómo planear las siguientes sesiones?
Con el registro de las anteriores. En un tratamiento que se repite, lo que pasó la última vez es la base para decidir la siguiente: zona, dosis, fecha y cómo evolucionaron las dos líneas.
Con el tiempo, ese registro también cambia el intervalo. La Academia Americana de Dermatología indica que, al repetir el tratamiento de las arrugas, el músculo puede adelgazar y el efecto durar más. Si se ve que el efecto se alarga, se puede espaciar; si la línea al fruncir vuelve antes de lo esperado, se ajusta el plan.
Si te pones Botox durante una visita a Corea, ten en cuenta este ritmo: con unos 4 meses entre sesiones, un viaje suele coincidir con una sola, y la revisión de las dos semanas probablemente la harás ya en casa. Antes de esa sesión, hazte dos fotos con la misma luz, una relajada y otra frunciendo, para comparar después, y si al volver notas que el párpado o la ceja caen, consulta con un médico sin esperar.

Lo esencial
Dos líneas, dos ritmos: la línea al fruncir cambia en la primera sesión; la línea en reposo se juzga mejor tras la segunda o la tercera.
A las dos semanas: valora el ceño fruncido y solo anota cómo va la línea en reposo.
Las cifras orientan: en un estudio con 225 personas, entre el 25 % y el 52 % de quienes conservaban la línea tras la primera sesión la vieron desaparecer después.
Si no cambia tras tres: hay que buscar causas fuera del músculo.
Si el párpado o la ceja caen tras una aplicación, la consulta no debe esperar. Seguir, espaciar o cambiar de enfoque es algo que se decide con tu médico según tu piel y lo que buscas.
Si la línea del entrecejo te sigue preocupando, una consulta ayuda a decidir si mantener el mismo plan. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Para la cita, conviene tener anotadas la fecha de tu última sesión, la zona y el número de sesiones: con eso se puede decidir qué línea tomar como referencia.



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