El surco nasogeniano puede venir de tejido caído, de volumen perdido o del músculo. Te explicamos qué capa alcanza el lifting y cómo separar las causas.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Una de las frases que más se repiten sobre el surco nasogeniano es que "si estiras, se alisa". ¿Es cierto? Solo a medias. La línea que va de la nariz a la comisura no se decide con un solo gesto de tracción, y saber por qué te ahorra elegir un tratamiento que no toca la capa que te preocupa.
Hasta dónde llega un lifting en el surco depende de si ese surco se formó porque el tejido bajó o porque el volumen de la mejilla se vació. Si es un pliegue creado por tejido que cayó, subirlo tiene sentido. Si es una sombra porque la parte interna de la mejilla se hundió, por mucho que estires, la sombra se queda donde estaba. Y si la línea te sigue hasta la comisura, lo más probable es que las dos cosas estén mezcladas.
Una revisión sobre el tema lo resume así: el surco nasogeniano se origina por falta de volumen en la mejilla, por descenso de la piel y la grasa, o por la tracción de músculos de la expresión como el elevador del labio superior, y lo más frecuente es que se combinen dos o tres de esos tipos, de modo que el abordaje debe adaptarse a cada uno. Dentro de la expresión "lifting del surco" caben, por tanto, tratamientos distintos.
En este artículo te explicamos cómo distinguir un surco caído de uno hundido, qué capa alcanza cada tratamiento, en qué orden lo valoramos en consulta y, si vienes a Seúl con una estancia limitada, qué parte del plan puede resolverse en una visita y qué parte no.
¿Por qué el surco nasogeniano no es una sola capa?
Porque la línea que ves en el espejo la forman varias capas apiladas, y cada una puede fallar por su cuenta.
De fuera hacia dentro están la piel, la dermis, la grasa que da volumen a la mejilla, los músculos de la expresión y, sosteniendo todo el conjunto, la fascia muscular superficial, el SMAS. Cuando el SMAS desciende, la mejilla y la zona de la comisura que se apoyan sobre él bajan con él. Cuando lo que falla es la grasa, lo que aparece es un hueco, no un descenso.
Separar el problema por capas tiene una ventaja práctica: en cada capa hay dos caminos posibles.
Si la grasa se ha vaciado: puedes rellenar el hueco directamente con un relleno o dejar que la piel lo recupere poco a poco con un bioestimulador de colágeno.
Si el SMAS ha descendido: puedes recolocar el tejido ahora con hilos tensores o tensarlo a lo largo de varios meses con ultrasonido o radiofrecuencia.
Si el surco se mira solo como "una arruga", la conversación se reduce a un tratamiento de superficie. Si se mira por capas, desde el principio queda claro qué zona hay que rellenar y qué zona hay que subir, y no se confunden.

Surco caído o surco hundido: la respuesta cambia
Un surco caído responde a tracción; un surco hundido responde a volumen. Elegir al revés es la forma más fácil de quedarse a medias.
Si el pliegue lo creó tejido que bajó, una técnica como los hilos tensores, que recoloca el tejido un poco más arriba, encaja bien. Al dejar el tejido cerca de su posición original, esa ganancia queda como un ahorro: con el paso del tiempo, el punto de partida sigue siendo algo más alto. En cambio, si la sombra viene de una mejilla interna vacía, la tracción no la borra; ese hueco pertenece al terreno del relleno o del bioestimulador de colágeno, que en lugar de rellenar de inmediato estimula a la piel para que produzca colágeno propio.
Origen del surco | Señal visible | Opciones en esa capa |
Descenso | El pliegue está aunque no sonrías y toda la mejilla parece más baja | Hilos tensores, lifting con ultrasonido o radiofrecuencia |
Hundimiento | Hay una sombra entre la mejilla y la comisura y la cara se ve más delgada | Relleno, bioestimulador de colágeno |
Tracción muscular | La línea se marca al sonreír y en reposo apenas se nota | Revisar el hábito de expresión y, con mucha cautela, modular el músculo |
Cuando las dos causas se mezclan, tratar solo una deja una sensación de trabajo incompleto: si subes sin rellenar, la sombra sigue ahí; si rellenas sin subir el tejido caído, la cara puede verse más pesada. En Beautystone, clínica dermatológica en Hapjeong (Seúl), lo primero que miramos en consulta es cuánto cambia la profundidad del surco entre la sonrisa y el reposo, y con eso separamos las causas.
Ese dato puedes prepararlo antes de viajar: dos fotos de frente con la misma luz, una en reposo y otra sonriendo, sin filtro. Con ellas la primera conversación empieza ya con la pregunta correcta.

¿Hasta dónde llega el lifting y dónde empieza otro tratamiento?
El lifting devuelve a su sitio la capa que descendió. El volumen perdido y la tracción muscular son otras dos zonas y necesitan otras herramientas.
El lifting con ultrasonido o radiofrecuencia calienta y tensa una capa determinada. En el caso del ultrasonido, la evidencia describe profundidades focales fijas, como 1,5 mm en la dermis superficial, 3,0 mm en la dermis profunda y 4,5 mm en el plano del SMAS, sin afectar a la epidermis que queda por encima. Por eso, en un surco en el que la fascia ha descendido y toda la mejilla se ve caída, el efecto se percibe; en una sombra creada por una mejilla vacía, esa no es la capa que el tratamiento alcanza.
El surco que se profundiza por la tracción de los músculos de la expresión tampoco se ordena solo con tensado. Ahora bien, tratar el músculo directamente sobre la línea del surco puede alterar la expresión o el movimiento de la comisura, así que es un terreno en el que la ubicación y la dosis se valoran con mucha prudencia. Lo primero que comprobamos aquí es si el surco solo se marca al sonreír o si permanece en reposo.
Dicho en corto: el lifting llega hasta donde hay que recolocar una capa caída; el volumen y el músculo se abordan aparte. Más que esperar que un solo tratamiento borre el surco entero, conviene saber de cuántas causas está hecho el tuyo, y ahí es donde suele estar la diferencia en el resultado.
Para quien viaja, esta distinción marca expectativas realistas. Los hilos recolocan el tejido en el mismo procedimiento, así que el cambio de posición no espera meses, aunque al principio la hinchazón lo disimula y el tiempo que tarda en bajar varía según la persona. El tensado con ultrasonido o radiofrecuencia trabaja a lo largo de meses, de modo que buena parte de su efecto lo verás ya en casa. Un relleno muestra el volumen enseguida; un bioestimulador necesita tiempo. Saber qué esperar en cada plazo evita juzgar el resultado en el aeropuerto.

Cómo ordenamos las prioridades en Beautystone
Aunque la persona hable de "mi surco", lo dividimos por capas y explicamos las opciones de cada una antes de decidir nada.
Como la mezcla de descenso y hundimiento es lo habitual, no forzamos la decisión hacia un solo lado: separamos qué se hace primero y qué se deja para una cita posterior. El médico realiza el procedimiento y revisa la zona en persona, y la recuperación y la hinchazón, que varían de una persona a otra, se explican antes de empezar.
Con una estancia limitada, ese orden se convierte en una decisión concreta. Un plan escalonado supone volver, y eso no siempre es posible. Lo que conviene aclarar en consulta es:
Qué parte resuelve más en una sola visita: en un surco mixto, cuál de las dos causas pesa más y merece ir primero.
Qué se queda pendiente: si la segunda parte puede esperar a otro viaje, si tiene sentido hacerla en tu país y qué información necesitarías llevarte para ello.
Qué revisión hace falta: si el plan incluye una cita de control y en qué momento, para comprobar si cabe antes de tu regreso.
Cuando la respuesta es que el plan completo no cabe en tus fechas, la opción razonable puede ser hacer una sola parte o limitarse a la consulta y decidir con calma. Ninguna de las dos es una mala salida; lo que no ayuda es comprimir dos pasos en uno para que encaje en el calendario.

Hilos tensores: orden de decisión y cuidados posteriores
Si valoras hilos tensores para el surco, el orden importa: primero la dirección, después la capa y solo al final el número de hilos.
Dirección: hacia dónde se tracciona y dónde se fija el hilo es lo que decide el resultado, así que no se mira solo el surco, sino la continuidad con la mejilla y la línea mandibular.
Capa: si el hilo queda demasiado superficial, la superficie puede verse comprimida; si queda demasiado profundo, la fuerza de tracción se pierde.
Número: es un valor que sale de la dirección y la capa. Una consulta que empieza hablando de "cuántos hilos" tiene el orden invertido.
Si te preocupan las marcas o las irregularidades, pregunta por la técnica. En Beautystone trabajamos con un método inverso, en el que la dirección de anclaje del hilo se invierte, para ajustar la capa y la tensión de modo que no se formen hundimientos en la superficie, como los hoyuelos. Los primeros días es normal notar tirantez y alguna pequeña ondulación que suele asentarse; si con el tiempo persiste un hundimiento en un punto fijo, es un motivo para revisarlo en consulta.
La hinchazón y los días de recuperación varían según la persona, y por eso los explicamos antes del procedimiento en lugar de prometerte un número. Si notas dolor que va en aumento, enrojecimiento que se extiende o fiebre, busca atención médica de inmediato, tanto si sigues en Seúl como si ya has vuelto a casa; una sensación de tirantez estable, en cambio, forma parte del proceso.
Como orientación final: si el pliegue se queda aunque no sonrías, empieza por el lado de la tracción; si solo se profundiza al sonreír, antes que rellenar conviene revisar el hábito de expresión y el estado del músculo. El intervalo hasta la siguiente cita se decide con el primer resultado a la vista, y lo habitual es repartir las causas en pasos en lugar de hacerlo todo de una vez. Los resultados varían según la persona.

En resumen
El surco tiene tres orígenes: descenso, hundimiento y tracción muscular, y lo más frecuente es que se combinen.
La prueba más sencilla: comparar la profundidad del surco sonriendo y en reposo separa las causas.
El lifting recoloca lo caído: el volumen vacío es terreno del relleno o del bioestimulador, y el músculo se trata aparte y con cautela.
Con hilos, el orden es dirección, capa y número: y la técnica elegida es lo que reduce el riesgo de marcas.
Como todo procedimiento, tiene riesgos, y los resultados varían según la persona: el mismo tratamiento no produce el mismo cambio en dos surcos de origen distinto.
La decisión depende de tu piel, tus objetivos y tu presupuesto. Si estás considerando tratar el surco nasogeniano durante tu estancia en Corea, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Antes de pedir la consulta, prepara las dos fotos, en reposo y sonriendo, y tus fechas de viaje: con eso se puede decidir qué parte del plan cabe en tu visita y qué parte conviene dejar para después.

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