Ver los poros más abiertos tras el RF con microagujas suele ser hinchazón y marcas de agujas. Cuándo juzgar el resultado, cuidados y señales de alerta.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Es la mañana siguiente a tu sesión de radiofrecuencia con microagujas. Te lavas la cara, te acercas al espejo del baño y los poros que ya te molestaban parecen más marcados, con puntitos nuevos entre ellos y una textura algo rugosa. Es fácil pensar que el tratamiento salió mal.
Te lo adelantamos: lo que ves suele ser una fase de la recuperación, no el resultado. Si los poros cambiaron de verdad se valora cuando la rojez y la hinchazón ya pasaron, se completaron las sesiones previstas y se comparan fotos tomadas en las mismas condiciones que antes del tratamiento.
A continuación vamos a ver por qué ocurre, cuándo tiene sentido juzgar, qué cuidados ayudan los primeros días y qué señales no conviene esperar. Si piensas hacerte la sesión durante una estancia corta en Corea, también encontrarás qué preparar para que la evaluación no se quede a medias.
¿Por qué los poros se ven más grandes justo después del RF?
Porque en ese momento se suman las marcas de las agujas y la hinchazón. El colágeno todavía no ha tenido tiempo de cambiar, ni para bien ni para mal.
En la radiofrecuencia con microagujas, unas agujas muy finas penetran hasta la profundidad programada y emiten calor desde su extremo. La literatura la describe como un tratamiento que abre canales verticales microscópicos en la dermis; al cerrarse esas pequeñas heridas, se estimula la formación de colágeno nuevo.
*Dermis: la capa gruesa que hay bajo la epidermis; allí el colágeno y las fibras elásticas tejen la red que da soporte a la piel.
Al día siguiente, la entrada de esos canales sigue visible como puntitos, y la dermis de debajo está ligeramente inflamada. Cuando la piel se hincha, el borde de cada poro se ve más definido; si además los puntos de las agujas quedan entre poro y poro, parece que hay más. Lo que en el espejo se lee como "se me abrieron los poros" suele ser la superposición de esas dos cosas.
¿Cuánto dura? Un estudio con un equipo distinto, aunque de funcionamiento parecido, describió rojez e hinchazón leves o moderadas que duraban entre 2 y 5 horas tras la sesión. Como no se hizo con el mismo equipo, esa cifra no es una promesa; sí indica que la rojez tiende a ser breve más que a alargarse durante días. Los puntitos, en cambio, pueden verse algunos días más según la profundidad y el número de pasadas de ese día.

¿Cuándo se puede saber si los poros cambiaron de verdad?
Meses después de terminar las sesiones, no a los pocos días.
El estudio que analizó a la vez cicatrices de acné, textura y poros hizo sesiones con un mes de separación, entre 2 y 6 en total, y citó a los participantes 1 y 3 meses después de la última para evaluarlos. Otro estudio, con otro equipo y centrado en las arrugas alrededor de los ojos en pacientes coreanos, volvió a evaluar a las 12 semanas y 6 meses después de la última sesión. Ninguno de los dos sacó conclusiones con la cara de los primeros días.
La razón está en el origen del poro dilatado. Una revisión sobre envejecimiento cutáneo explica que en el alargamiento del poro intervienen la degradación del colágeno y de las fibras elásticas de la dermis, la inflamación y cambios en el entorno del propio poro. Si la red que lo sostenía se aflojó, tejer una nueva lleva tiempo.
Por eso no se plantea como un tratamiento de una sola sesión. En el primer estudio las sesiones iban cada mes; en el segundo, 3 sesiones cada 4 semanas. Ese intervalo da tiempo a que las microheridas cierren y el colágeno se reorganice. Acortarlo por impaciencia significa aplicar un estímulo nuevo antes de que se calme la reacción anterior.
Cuántas sesiones necesitas depende de lo que quieras tratar (poros solos, poros con cicatrices de acné, poros que se alargan hacia abajo en las mejillas) y de cómo responda tu piel a la primera. Juzgar al tercer día después de una sola sesión es demasiado pronto: lo que ves entonces es la primera escena de la cicatrización. Los resultados varían según la persona, y la foto comparativa final dice más que el espejo a mitad del proceso.

Cuidados de los primeros días: lavado, maquillaje y sol
El momento de volver al maquillaje se decide por el estado de la piel, no por una fecha fija.
Por la mañana, revisa tres cosas: que el ardor se haya calmado, que no haya exudado en los puntos de las agujas y que no queden costritas. Si las tres están bien, la piel está cerca de admitir una base ligera. Si alguna falla, ese día es mejor quedarse solo con una capa de protector solar.
*Costritas: costras diminutas que se forman donde pasó la aguja. Se ven como puntos y se caen solas al cicatrizar.
Lavado: con agua tibia y breve. La Academia Estadounidense de Dermatología advierte que el agua caliente irrita la piel y puede hacer que los poros se vean más grandes.
Manos quietas: no frotes ni aprietes los poros aunque te inquiete verlos. La misma fuente señala que apretarlos o vaciarlos irrita la piel y los hace más visibles.
Calmar la piel: en el estudio de referencia se aplicaba una crema calmante sobre la zona tratada.
Protector solar: ese mismo estudio pidió usar protector SPF 30 o superior durante todo el período. Úsalo también los días en que solo salgas un rato.

¿Cómo distinguir la recuperación normal de una señal de alerta?
Fíjate en la dirección. La recuperación normal va a menos con los días; lo que necesita revisión va a más.
Lo que ves | Evolución normal | Avisa enseguida si… |
Rojez | Se va aclarando | Cada día está más roja y se extiende |
Hinchazón y calor | Van bajando | El calor y el dolor aumentan |
Marcas de las agujas | Quedan como puntos o costritas y se caen | Sale exudado sin parar o aparece pus |
Si los puntos no duelen y se aclaran poco a poco, se puede observar. Si la rojez, el calor y el dolor crecen día a día, o aparece pus, la evolución va en sentido contrario. En ese caso no esperes al día siguiente: contacta con la clínica donde te trataron. Ante fiebre o una rojez que se propaga, busca atención médica de inmediato.
Mucha gente teme que quede color. En el estudio citado, los 19 participantes completaron entre 2 y 6 sesiones y no se registraron quemaduras, cicatrices ni cambios de pigmento. Son 19 personas y otro equipo, así que no permite asegurar que a nadie le quede marca. Lo que sí se sabe es que arrancarse las costritas con las uñas o recibir el sol sin protección puede dejar hiperpigmentación en ese punto. Nunca te arranques las costras.
*Hiperpigmentación: mancha marrón que queda donde hubo irritación o inflamación. El sol tiende a oscurecerla.
Si alguna herida tuya cicatrizó alguna vez abultada, coméntalo antes de la sesión: el estudio excluyó desde el principio a las personas con antecedentes de queloides.

¿Qué cambia si la sesión cae en un viaje corto a Seúl?
Cambia, sobre todo, lo que puedes esperar ver antes de volver a casa. Durante la estancia lo más probable es que solo veas la fase de recuperación; la evaluación real llega meses después y, si tu estancia es corta, cuando ya estés en tu país.
Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera: si en los días siguientes tienes fotos o compromisos en los que te importa el aspecto de tu piel, ten en cuenta que los puntos de las agujas pueden notarse algunos días según la profundidad. Pregunta cuánto suelen durar con la profundidad prevista para tu caso y consúltalo según tu itinerario. La segunda: si el plan son varias sesiones separadas por semanas, una sola visita cubre como mucho el comienzo. Hacer en este viaje la consulta y la primera sesión, o solo la consulta, y decidir después cómo continuar son opciones igual de válidas.
Para que la comparación final pueda hacerse aunque estés lejos, conviene llegar con estas piezas y pedir las que faltan:
Fotos de tu piel de frente y a 45 grados, tomadas antes de la sesión con una luz que puedas repetir en casa.
La profundidad usada en cada zona, anotada. Las zonas de poro abierto y las de cicatriz hundida se trabajan a capas distintas, y eso cambia cuántos días se ven los puntos.
Tus fechas de llegada y salida, para que la propuesta de sesiones las tenga en cuenta.
Una pregunta directa: cómo se revisa la evolución y a quién avisar si aparece una señal de alerta cuando ya hayas regresado.
Durante el resto de la estancia, apunta el día en que se fue la rojez y el día en que cayeron las costritas. Con las fotos iniciales, la profundidad y esas fechas, la valoración de dentro de unos meses se apoya en imágenes y no en la impresión de un espejo con otra luz.

En resumen
Poros más visibles al día siguiente: suelen ser hinchazón y marcas de agujas superpuestas, no el resultado del tratamiento.
Momento de juzgar: después de completar las sesiones y con fotos en las mismas condiciones; los estudios evaluaron 1 y 3 meses tras la última.
Primeros días: agua tibia, nada de apretar, maquillaje según el estado de la piel y protector solar siempre.
Señales de alerta: rojez, calor o dolor que empeoran, o presencia de pus.
Si los síntomas van a más en lugar de a menos, no lo dejes para después. Los resultados varían según la persona, y qué hacer lo marcan tu piel, lo que buscas y el tiempo del que dispongas. Si los poros son lo que te lleva a pensar en la radiofrecuencia con microagujas, una consulta te ayudará a ver qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Haz hoy tus fotos de frente y a 45 grados y apunta dónde y a qué hora las tomaste: serán la referencia con la que medir cualquier cambio.



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