Se siente como un chasquido caliente y varía por zona y color. Te contamos cómo se prepara la anestesia, cuántas sesiones hacen falta y qué cuidar.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Si ya decidiste quitarte un tatuaje, lo más probable es que la primera pregunta sea cuánto va a doler. Es de las más frecuentes en consulta, sobre todo cuando todavía recuerdas la aguja del día en que te lo hiciste.
La respuesta corta: con PicoWay se siente un pinchazo caliente que se repite, y la preparación cambia mucho la experiencia. La crema anestésica, el frío y la zona del cuerpo pesan más de lo que parece. Un tobillo no se siente igual que un antebrazo.
Si además piensas hacerlo durante un viaje a Corea, hay otra pregunta igual de importante: un tatuaje no se borra en una sola visita. En esta guía te explicamos cómo se siente cada disparo, qué zonas y colores lo vuelven más intenso, cómo se prepara la anestesia, cuántas sesiones suelen hacer falta y qué cuidar después, para que decidas si te conviene empezar en Seúl y cómo seguir cuando vuelvas a casa.
¿Cómo se siente el láser PicoWay en la piel?
Como un chasquido. Mucha gente lo describe como una goma elástica que golpea la piel o como una gota de aceite caliente que salta, más que como la aguja que raspa al tatuar.
PicoWay es un láser de picosegundos, es decir, trabaja con pulsos de una billonésima de segundo. Con un pulso tan corto, la energía no se dedica tanto a calentar como a romper las partículas de tinta en fragmentos muy pequeños, que el cuerpo retira poco a poco. Por eso se describe como un mecanismo fotoacústico: actúa sobre el pigmento y, en general, deja menos carga térmica en la piel de alrededor. Esa es una de las razones por las que la recuperación suele ser más llevadera, aunque cada piel responde a su manera.
Eso no significa que no se note. En un estudio con tatuajes negros tratados con láser de picosegundos, todas las personas sintieron dolor durante la sesión, pero en la mayoría fue leve o moderado. Se aplicó crema anestésica antes y compresas frías al terminar.
Lo realista, entonces, es esperar algo tolerable si llegas bien preparado. Ni una sesión que no se siente, ni un dolor imposible de aguantar.

¿Por qué duele más en el tobillo que en el brazo?
Porque el hueso está justo debajo. En zonas como la muñeca o el tobillo, la vibración de cada disparo llega al hueso y se siente más punzante; en zonas con más tejido blando, como el antebrazo o el muslo, la sensación suele ser más sorda.
La piel fina también cuenta. En los dedos o la clavícula hay menos grosor entre la superficie y lo que está debajo, y la zona reacciona con más sensibilidad.
El color influye de otra manera. La tinta negra absorbe muy bien la energía del láser, así que responde rápido y la sensación es nítida. Las tintas de color, como el rojo, el verde o el amarillo, absorben con más lentitud y suelen necesitar más sesiones. Lo que más cambia el dolor de una sesión es la zona; lo que más cambia el número de sesiones es el color.
Zona o color | Cómo suele sentirse | Preparación habitual | Nota |
Antebrazo y muslo | Moderado | Crema anestésica | Si el tatuaje es grande, se puede tratar por partes |
Muñeca y tobillo | Más intenso | Crema anestésica y frío | Cerca del hueso, la vibración se nota más |
Dedos y clavícula | Más intenso | Crema anestésica y frío | La piel fina es más sensible |
Tinta negra | Nítido, pero responde rápido | Crema anestésica | Suele necesitar menos sesiones |
Tinta de color (rojo, verde) | Parecido al de la zona | Crema anestésica | Suele necesitar más sesiones |
En Beautystone, en Hapjeong (Seúl), la ubicación, los colores y el grosor de la piel se revisan antes de empezar, precisamente para anticipar cuánto se va a sentir y cómo conviene preparar la anestesia en tu caso.

¿Cómo se prepara la anestesia antes de la sesión?
Con crema anestésica sobre la piel y frío durante los disparos. El orden importa, y conocerlo de antemano quita buena parte de los nervios.
Consulta y valoración: se mira la ubicación, los colores y la profundidad de la tinta para estimar cuántas sesiones harán falta y cuánto se va a sentir. Si hace falta, se prueba primero en una zona pequeña para ver cómo reacciona la piel.
Crema anestésica: se aplica un anestésico tópico, con ingredientes como la lidocaína, que adormece la superficie de la piel. Suele ponerse entre 20 y 30 minutos antes y hay que esperar a que se absorba.
Frío y láser: mientras se dispara, un chorro de aire frío o un equipo de enfriamiento baja la temperatura de la superficie. Los pinchazos se repiten, pero el tiempo por zona no suele ser largo.
Calmar la piel: al terminar se aplican compresas frías para bajar el calor y recibes las pautas de pomada, protección solar y manejo de ampollas.
La espera de la crema no es un trámite. Si se empieza con prisa, antes de que se haya absorbido, el disparo se nota más. Si vas a encajar la sesión en un día de viaje, cuenta ese tiempo al planear la jornada.
Y si sabes que eres especialmente sensible al dolor, dilo en la consulta desde el principio. Así la preparación se ajusta antes de empezar, y no a mitad de sesión.

¿Cuántas sesiones hacen falta si viajas a Corea?
Varias, y separadas por semanas. Ese es el dato que más cambia la planificación de un viaje.
Una revisión sistemática de estudios con láser de picosegundos recogió que, con entre 1 y 10 sesiones, la mayoría de los casos logró aclarar más del 70 % de la tinta. Los resultados varían según la persona: los tatuajes con tinta abundante, de colores o de gran tamaño suelen pedir más sesiones.
Entre una sesión y otra se suelen dejar de 6 a 8 semanas, hasta que la piel se ha recuperado. Acortar ese intervalo suma estímulo sobre una piel que todavía no se ha repuesto y puede aumentar el riesgo de manchas oscuras.
En Beautystone, en la consulta se usa la escala de Kirby-Desai para estimar cuántas sesiones podrían hacer falta. Tiene en cuenta el tipo de piel, la zona, la cantidad de tinta, si el tatuaje está retocado o cubre otro, si hay cicatrices o cambios en el tejido y los colores. Es una estimación que se ajusta según cómo responde tu piel. El dolor y la anestesia no forman parte de esa escala: eso lo valora el médico viendo la zona.
Con intervalos de 6 a 8 semanas, en una estancia corta cabe, en la práctica, una sola sesión. Antes de reservar, conviene decidir cómo seguirás después:
Volver a Corea: planear los próximos viajes respetando el intervalo que te indique el médico.
Continuar en tu país: anota la fecha, la zona tratada y cómo reaccionó la piel, para que quien te atienda allí tenga el historial.
Solo consultar esta vez: obtener una estimación de sesiones y decidir con calma si empezar en un próximo viaje.
Recuerda también que cada sesión es una vez más que vas a sentir los disparos. Con tintas de color, el esfuerzo total se mide mejor contando el número de sesiones, y no solo lo que duele una.

Recuperación y cuidados después de la sesión
Las reacciones de los primeros días son frecuentes y suelen desaparecer solas. Estas son las más habituales:
Rojez, calor e hinchazón leve: suelen durar desde unas horas hasta uno o dos días.
Superficie blanquecina: aparece justo después del disparo y se va en poco tiempo.
Ampollas pequeñas y costras: pueden salir en zonas más sensibles. Nunca te arranques las costras; deja que caigan solas.
Cambios de color pasajeros: la zona puede aclararse u oscurecerse un tiempo y en muchos casos vuelve a su tono.
El protector solar no es negociable. La piel tratada que recibe sol tiene más riesgo de mancharse, así que en los días de paseo por la ciudad conviene cubrir la zona con ropa o un vendaje, además de aplicar protector. Durante unos días, deja para después la sauna, el jjimjilbang (los baños públicos coreanos), el ejercicio intenso y el agua muy caliente.
Si salen ampollas o costras, no las frotes y usa la pomada que te indiquen. Y presta atención a estas señales:
Dolor o hinchazón que van a más en lugar de ir bajando.
Pus, enrojecimiento intenso o mucho calor en la zona: pueden indicar una infección.
Ampollas o supuración que no mejoran después de dos semanas.
Ante pus, un enrojecimiento que se extiende o calor intenso, busca atención médica de inmediato. Si ya volviste a casa, acude a un médico local y lleva contigo la fecha y los detalles de la sesión. Antes de regresar, pregunta en la consulta si es posible algún seguimiento, y por qué vía, si surge algo cuando ya no estés en Seúl.

En resumen: lo que conviene saber antes de reservar
Duele, pero se prepara: se siente como un chasquido caliente, y la crema anestésica y el frío ayudan a que sea tolerable.
La zona manda en el dolor: cerca del hueso o con piel fina se nota más; el color influye sobre todo en el número de sesiones.
No es una sola visita: las sesiones se separan de 6 a 8 semanas, y en un viaje corto suele caber una.
Los cuidados cuentan: protección solar, nada de arrancar costras y calor en pausa durante unos días.
Como todo tratamiento médico, tiene efectos secundarios posibles y los resultados varían según la persona, el tatuaje y la constancia entre sesiones.
La decisión depende de tu piel, de tus objetivos y de tu presupuesto. Si estás considerando quitarte un tatuaje con PicoWay, una consulta es la mejor forma de saber qué te conviene. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Lleva una foto del tatuaje, cuenta si está retocado o cubre otro diseño y comparte las fechas de tu viaje: con eso se puede estimar el número de sesiones y decidir si te conviene empezar en esta visita.













