Una rojez leve tras el láser toning es el punto final buscado; la hinchazón, los puntos rojos o las manchas blancas no. Cuándo seguir, ajustar o parar.
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Autor
Dr. Wi Young-jin, director de la clínica
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl · Especialista del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl
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Si tras el toning la piel se pone ligeramente roja y luego se calma, es una reacción pasajera esperable y se puede seguir con el mismo plan. Si en cambio enrojece con intensidad, se hincha como una urticaria o aparecen pequeños puntos rojos, la siguiente sesión no debería repetirse con el mismo ajuste: antes hay que redefinir la intensidad y el tamaño del haz.
Ver la cara más roja y caliente de lo que esperabas genera dudas: ¿actuó bien o se dañó la piel?, ¿saldrá después más pigmento o una mancha blanca?, ¿conviene aplazar la próxima cita? La respuesta depende de cuándo apareció la reacción y de qué forma tiene, así que te explicamos cada caso por orden.
¿Es normal que la cara se ponga roja justo después del toning?
Una rojez leve, sí. De hecho, en el toning esa rojez ligera es la referencia que indica cuándo parar.
*Láser toning: técnica que reparte disparos de baja intensidad por toda la cara, en varias pasadas, para aclarar el pigmento de forma progresiva.
Una revisión sistemática de estudios sobre toning de baja fluencia describe como punto final del tratamiento un eritema leve. Por eso, si justo después la piel enrojece un poco y luego se calma, la reacción está dentro de lo que el tratamiento busca.
*Punto final: reacción de la piel que marca el momento de detener la sesión.
Una revisión dedicada al toning también fija ese punto final en un eritema leve, y describe que, cuando no aparece una rojez visible, se hacen tres o cuatro pasadas y se para.
Que el objetivo sea una rojez leve significa que una reacción mucho más intensa no es la meta. La idea de que cuanto más roja queda la cara, mejor actuó el láser, no se aplica al toning. Si durante la sesión notas más ardor que otras veces, dilo en ese mismo momento.

¿Qué reacción obliga a cambiar el ajuste de la siguiente sesión?
Una rojez intensa con hinchazón tipo urticaria, o la aparición de pequeños puntos rojos. Un estudio que comparó dos formas de toning, cada una en una mitad de la cara, clasificó como el grado más alto de eritema la reacción con edema y petequias.
*Petequias: puntitos rojos que se forman cuando sale un poco de sangre de vasos muy finos bajo la piel.
Aunque esa reacción se calme sola, la regla es no repetir en la siguiente sesión el ajuste que la provocó.
Con los días, el recuerdo de cómo fue la reacción se difumina. Por eso ayuda anotar el mismo día cinco datos: la intensidad de la rojez, la hinchazón, los puntos rojos, los granitos y los puntos blancos. Si además tomas una foto justo después y otra al día siguiente, bajo una iluminación parecida, la diferencia entre una reacción y otra se ve con claridad, aunque contadas de palabra parezcan iguales.

Granitos o ampollas en el labio días después: ¿efectos secundarios?
Pueden serlo. La lista de efectos secundarios descritos del toning no se limita a la rojez.
Una revisión sobre toning recoge el dolor durante la sesión, el rebote del melasma, la hiperpigmentación, la leucodermia en gotas, la urticaria física, erupciones parecidas al acné, puntos de sangrado, el blanqueamiento del vello fino y la reactivación del herpes simple.
*Herpes simple: infección por virus que forma grupos de pequeñas ampollas, a menudo alrededor de los labios.
La misma revisión indica que la mayoría son leves y se resuelven solos, con una excepción: la hipopigmentación, es decir, la pérdida de color.
Si te salen ampollas en el labio con frecuencia, dilo antes de la sesión. Si después los granitos se extienden o aparecen ampollas, lo que corresponde es que te vean antes de la siguiente sesión. Una rojez que se agranda o la fiebre ya no son para vigilar en casa: busca atención médica de inmediato.

¿Pueden aparecer puntos blancos al sumar sesiones?
Sí, aunque es poco frecuente. Como pueden durar mucho, es el efecto del toning al que más peso se le da.
La revisión señala como la complicación más molesta del láser repetido de baja fluencia la hipopigmentación en confeti, puntos blancos como trocitos de papel, que puede aparecer tras varias sesiones o ya en la segunda.
*Hipopigmentación en confeti: pérdida de color en puntos pequeños que se ven más blancos que la piel de alrededor.
En un metaanálisis de estudios de toning, la aparición de hipopigmentación y leucodermia se relacionó con el número de sesiones. La revisión sistemática añade que estos efectos sobre el pigmento son raros, pero se clasifican entre los graves, y que fueron más frecuentes en pieles de tono oscuro.
Sumar sesiones no hace que le pase a todo el mundo. Pero cuanto más tarde se detecta, peor: si en el espejo ves un puntito más blanco que la piel de alrededor, dilo antes de la próxima sesión. Con esa señal, la regla es parar y revisar, no seguir.

¿Una fluencia baja es siempre más segura?
Un número por sí solo no basta para juzgarlo, porque la intensidad va unida al tamaño del círculo de luz.
*Tamaño del haz: diámetro del círculo de luz con el que el láser toca la piel en cada disparo.
Una revisión sobre toning indica que la fluencia se elige entre 0,8 y 2 J/cm² según el tamaño del haz, y que se baja cuanto más oscuro es el melasma. Entre los factores de riesgo de recurrencia y empeoramiento, esa revisión cita una fluencia acumulada alta y un haz pequeño.
Por eso, pedir que esta vez lo pongan más fuerte sirve menos que contar cómo reaccionó la piel la vez anterior. Con el mismo número, si el tamaño del haz y la reacción de ese día son distintos, la piel recibe un estímulo distinto.
Si la última vez la piel enrojeció un poco y se calmó, sin puntos blancos ni granitos que se extiendan, se puede seguir con el plan. Si se hinchó o salieron puntos rojos, la siguiente sesión se hace después de redefinir la intensidad y el tamaño del haz.
En la consulta, más que el número, conviene preguntar cómo se elige el tamaño del haz y en qué reacción se detendrá la sesión. Lleva contigo:
Las fotos de justo después y del día siguiente.
Una nota con lo que apareció: rojez, hinchazón, puntos rojos, granitos o puntos blancos.
Si has tenido herpes en el labio con frecuencia.
Cuando el toning se hace estando de paso por Corea, buena parte de lo que hay que vigilar llega después: la foto del día siguiente, los granitos o ampollas de los días posteriores y los puntos blancos, que pueden aparecer tras varias sesiones. En la visita se decide el ajuste inicial con tus datos; lo que ocurra después tendrás que poder enseñarlo antes de la siguiente sesión, sea donde sea. Pregunta en la cita a quién mostrar esas fotos.

Lo que debes recordar
Rojez leve que se calma: es el punto final buscado; se sigue el plan.
Hinchazón tipo urticaria o puntos rojos: se cambia el ajuste antes de la siguiente sesión.
Granitos que se extienden o ampollas: revisión antes de continuar.
Puntos blancos: parar y revisar.
Que la rojez se agrande o que aparezca fiebre queda fuera de lo esperado.
Seguir o parar depende de cómo respondió tu piel la última vez. Si te planteas continuar con el láser toning, una consulta permite ajustar la siguiente sesión con tus fotos delante. Beautystone es una clínica dermatológica en Hapjeong, Seúl. Toma la foto del día siguiente aunque la rojez ya se haya ido: es la que más ayuda a decidir el ajuste.












